Plagas de los cultivos: por qué la campaña de 2026 confirma la importancia de reforzar la vigilancia
Elevada presencia de polillas, vuelos tempranos, daños muy variables entre parcelas y ciclos de desarrollo alterados por las condiciones climáticas: la campaña agrícola de 2026 ha vuelto a demostrar la complejidad del control de las plagas de insectos. En este contexto, el seguimiento de las poblaciones y la anticipación de su desarrollo resultan esenciales para adaptar las estrategias de protección de los cultivos.
2026: elevada presencia de polillas, pero daños muy heterogéneos
La campaña de 2026 se caracterizó por una elevada presencia de adultos de varias especies de lepidópteros que afectan a los cultivos, especialmente Helicoverpa armigera (oruga del tomate) y Lobesia botrana (polilla del racimo de la vid). Sin embargo, esta intensa actividad de los adultos no se tradujo sistemáticamente en ataques importantes de orugas en las parcelas. Esta situación se explica, en particular, por las condiciones meteorológicas excepcionales del verano.
Según Météo-France, el verano de 2026 fue el más cálido registrado en Francia desde 1900, con una temperatura media 3,6 °C superior a los valores normales de la estación. También estuvo marcado por un déficit de precipitaciones cercano al 40 % y una sequía del suelo de carácter histórico. Estas condiciones extremas influyeron considerablemente en el desarrollo de las plagas de insectos, con consecuencias a veces muy diferentes de una parcela a otra.
Aunque las temperaturas elevadas pueden acelerar el desarrollo de numerosos insectos, el calor extremo combinado con una baja humedad también puede provocar una mortalidad importante, especialmente en la fase de huevo. Así, a pesar de registrarse vuelos de polillas en ocasiones muy abundantes, una parte de los huevos no llegó a eclosionar, lo que limitó localmente los daños en los cultivos.
Por el contrario, en las parcelas con condiciones más húmedas, o cuando los huevos se depositaron en partes protegidas de las plantas en lugar de sobre la superficie de las hojas, su supervivencia pudo verse favorecida. En estos casos, las orugas pudieron continuar su desarrollo y ocasionar daños, a veces importantes, en los cultivos.
Unas condiciones climáticas que complican el seguimiento de las plagas
La campaña de 2026 ilustra claramente la influencia del clima en la dinámica de las poblaciones de insectos plaga. La temperatura desempeña un papel determinante en la velocidad de desarrollo de los insectos. En condiciones favorables, un aumento de las temperaturas puede acortar la duración de las distintas fases biológicas y acelerar la sucesión de generaciones.
Este año, esta aceleración se manifestó especialmente en la aparición más temprana de los vuelos de determinadas plagas. En especies como la polilla del racimo de la vid (Lobesia botrana) o Cryptoblabes gnidiella (polilla del jazmín), algunos vuelos pudieron observarse varias semanas antes de lo habitual. Estos cambios en el calendario biológico hacen que el seguimiento sea aún más importante: los períodos de presencia de las plagas ya no coinciden necesariamente con los patrones habituales, por lo que las observaciones deben adaptarse a esta evolución.
Sin embargo, cuando las temperaturas son excesivamente elevadas o las condiciones de sequedad extrema se prolongan, pueden producirse alteraciones en el desarrollo de los insectos, afectando especialmente a la supervivencia de los huevos y las larvas jóvenes. Estos factores explican por qué una elevada presencia de adultos no implica necesariamente una alta presión de larvas, y por qué dos parcelas cercanas pueden presentar niveles de infestación muy diferentes.
En estas condiciones, el seguimiento debe abarcar varias fases del ciclo de desarrollo:
Adultos (polillas): para identificar los períodos de vuelo, incluso los más tempranos, y anticipar las posibles puestas de huevos.
Huevos: para evaluar la actividad reproductiva e identificar los períodos de riesgo.
Larvas (orugas): para confirmar la presencia efectiva de la plaga, evaluar la intensidad de la infestación y determinar si es necesario intervenir.
Esta complementariedad entre el seguimiento de los vuelos y las observaciones en campo resulta indispensable para tomar decisiones adecuadas en la protección de los cultivos.
Anticipar los períodos de riesgo mediante la modelización de los ciclos de desarrollo
Para acompañar a los agricultores y asesores agrícolas en este proceso, Cap 2020 ofrece desde la campaña de 2026 una nueva funcionalidad de modelización de los ciclos de desarrollo de determinadas plagas de insectos, integrada directamente en la plataforma CapTrap.
A partir de los datos de seguimiento de las poblaciones y de las condiciones térmicas, esta funcionalidad permite estimar los períodos de presencia de las diferentes fases de desarrollo de la plaga: huevos, larvas, pupas y emergencia de nuevos adultos. El objetivo es ir más allá de la simple observación de los vuelos y mejorar la anticipación de los períodos de riesgo para los cultivos.
En concreto, esta modelización permite:
Anticipar los períodos de puesta y eclosión de los huevos, a partir de los vuelos observados.
Prever los períodos de presencia de larvas, responsables de los daños en los cultivos en numerosas especies de lepidópteros.
Orientar las observaciones en campo, concentrando los esfuerzos de vigilancia en los períodos más relevantes.
Optimizar el momento de las intervenciones, cuando las observaciones confirman un nivel de riesgo que justifica un tratamiento.
Anticipar las siguientes generaciones, para mantener un seguimiento adecuado durante toda la campaña.

No obstante, es importante señalar que estos modelos describen el desarrollo potencial de las plagas en función de las temperaturas. No tienen en cuenta la mortalidad que puede producirse como consecuencia de condiciones climáticas desfavorables, como los episodios de sequía o calor extremo.
Esto es precisamente lo que ha demostrado la campaña de 2026: la modelización constituye una herramienta valiosa para anticipar los períodos de riesgo, pero debe combinarse con las observaciones en campo para evaluar la presión real de las plagas.
CapTrap: automatizar el seguimiento para proteger mejor los cultivos
En un contexto en el que el seguimiento de las plagas debe ser cada vez más preciso y ágil, las soluciones de trampeo conectado ofrecen una respuesta concreta a las necesidades de los profesionales agrícolas.
Desarrollada por Cap 2020, la gama de trampas conectadas CapTrap permite automatizar el seguimiento de las poblaciones de insectos plaga directamente en las parcelas.
Gracias a diferentes configuraciones de trampas adaptadas a las especies objetivo (embudo, delta, jaula, vertical, etc.), los dispositivos CapTrap realizan la detección y el recuento automáticos de los insectos y transmiten los resultados a una plataforma web específica. De este modo, los usuarios disponen de información actualizada periódicamente sobre la evolución de las poblaciones, sin necesidad de desplazarse sistemáticamente para revisar cada trampa.

El servicio CapTrap ofrece, entre otras, las siguientes ventajas:
Seguimiento remoto de las poblaciones, con recuentos automatizados y actualizados periódicamente.
Detección rápida de los primeros vuelos y de los picos de actividad, para identificar los períodos que requieren una mayor vigilancia, incluso cuando los vuelos se producen antes de lo previsto.
Reducción de los desplazamientos y del tiempo dedicado a las revisiones manuales, especialmente interesante para las redes de vigilancia extensas.
Centralización y análisis de los datos, mediante gráficos que facilitan la interpretación de la dinámica de las poblaciones.
Mejora de la toma de decisiones, gracias a la integración de modelos de desarrollo para determinadas especies de plagas.
Al combinar los datos de las trampas con la modelización de los ciclos biológicos, CapTrap permite anticipar mejor los períodos críticos y organizar las observaciones en campo de forma más eficiente. El objetivo no es sustituir la experiencia de los agricultores y asesores agrícolas, sino proporcionarles información fiable y relevante que facilite la toma de decisiones.
Hacia una protección de los cultivos cada vez más racional y sostenible
En un contexto de creciente variabilidad climática y reducción de las soluciones fitosanitarias disponibles, contar con información precisa y actualizada sobre las poblaciones de plagas se está convirtiendo en un desafío fundamental. De ahí la importancia de combinar seguimiento automatizado, modelización de los ciclos de desarrollo y observaciones en campo.
Con su servicio CapTrap, Cap 2020 contribuye a esta evolución ofreciendo herramientas diseñadas para facilitar el seguimiento, anticipar los riesgos y optimizar las estrategias de protección de los cultivos.
Porque conocer mejor las poblaciones de plagas y su dinámica de desarrollo permite, ante todo, intervenir en el momento adecuado, cuando sea necesario, para proteger eficazmente los cultivos y favorecer una gestión más racional y sostenible de las plagas.
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